
Sin duda el hombre, como principal componente de la Creación Humana de Dios caído y vencido por el Diablo, la Antigua Serpiente, es también el principal protagonista de la redención. En la primera profecía bíblica de Génesis 3:15, la promesa de redención se cumpliría a través del Descendiente de la mujer, el Hombre Jesús. Jesús es nuestro representante, en Él y con Él todos los hombres que hallan su propia redención, se convierten automáticamente en "Redentores" de la mujer, de la familia y de la sociedad. En el capítulo 5 de Efesios donde se destaca la mutua sujeción en la familia y el matrimonio, Pablo termina aclarando: "Mas yo os digo esto, respecto a Cristo y la iglesia..." Él hablaba del matrimonio, que la mujer debe estar sujeta al marido y que el marido debe amarla, "así como Cristo se entregó por la iglesia" para ser "su salvador". Aunque el símil apunta a la gloriosa, santa y eterna relación de Cristo y la iglesia, implica necesariamente que el hombre es intrínsecamente "un salvador" o "redentor" de la raza humana, en Cristo.
Cuando Pablo dice escribiendo al joven pastor Timoteo "Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contiendas...", retrataba la función redentiva del hombre:
El orar, el levantar las manos, el parar al enemigo que intenta avanzar, el sostener con las manos el mundo en desequilibrio, el clamar a Dios por la familia, y la sociedad, el ser santos "en todo lugar" es función principal del hombre como figura varonil, por haber sido él quien cayó y llevó a la raza humana al caos. Dios no le culpa ni le maltrata por eso, pero entonces, le da una santa y divina incumbencia, la de redimir al mundo por la oración y la vida santa.
Al chatear con hermanas de Brasil a través de "www.amoremcristo.com" fui sorprendiéndome cuando ellas me referían que ya quedan pocos hombres santos en la iglesia. Habría que ver el fondo de esta cuestión, y analizar exhaustivamente todos los lados, pero tampoco parece descabellado afirmar que los hombres cristianos ya no tienen mucha autoridad de vida en el matrimonio y la familia, pues, sino, mostradme las familias cristianas de hoy, y les diré si esto no es verdad...
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