
Habiendo Dios creado todo, nada dejó de preverlo. Él sabía de antemano que el hombre iría a caer, y que el Universo entero sería corrompido. También sabía de la malignidad del "Ángel Caído", y previó la RESTAURACIÓN DE TODAS LAS COSAS. Mucho he escuchado proferido por hombres, y hasta por algunas mujeres que tienen bajo concepto de sí, que "la culpable es la mujer". Dios, en cambio, le hizo responsable al hombre y no a la mujer. Rm.5:12,14,19.
La primera PROMESA DE DIOS a la humanidad tiene dos lados: el lado divino y el lado humano: en el lado divino EL DESCENDIENTE DE LA MUJER derrotaría al Gran Engañador de la humanidad, el Diablo. En el lado humano, LA MUJER, que fue engañada (y no el hombre), sería RECUPERADA para gloria del CREADOR.
El texto de la promesa dice así:
"Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiete suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar" Gn.3:15
La herida de Satanás sería A LA MUJER Y A SU DESCENDENCIA, LA RAZA HUMANA. En cambio, el aplastamiento de la cebeza de Satanás sería dado solamente por EL DESCENDIENTE DE LA MUJER.
El énfasis es clarísimo: "ÉSTA (simiente de la mujer) TE HERIRÁ EN LA CABEZA", es decir, Jesucristo.
Cuando Jesús fue herido en la cruz, luego, de inmediato reaccionó LA VIDA y venció al Diablo, al Pecado y a la Muerte. Falta que la simiente de la mujer, "la Humanidad" tenga su propia victoria sobre Satanás; felizmente Jesucristo tomó nuestro lugar, pues, ni un sólo hombre, ni toda la humanidad junta podría vencer al Enemigo, pero Jesucristo lo hizo por nosotros.
No se descarta esta tremenda, concreta y real victoria; lo que los cristianos no hemos visto aún, es la herida en el calcañar que nos acompaña a los descendientes de la mujer.
Una herida en el calcañar hace que fundamentalmente NO PODAMOS CAMINAR NI PERMANECER DE PIE.
En el lado positivo, EL DESCENDIENTE de la mujer ya le ha vencido al Diablo. En el lado negativo, LOS DESCENDIENTES DE LA MUJER (hombres y mujeres después de Adán y Eva), caminamos por la vida con el talón herido.
No poder permanecer de pie en la vida, y andar rengo, cojo, por tener el talón herido, significa que aunque estamos vivos y tenemos vida humana, aún nos falta SANIDAD DEL ALMA, la que SE ACUERDA DEL MAL QUE EL OTRO NOS HACE, Y SIEMPRE SE OLVIDA DE LOS MALES QUE UNO HACE AL OTRO.
La Salvación Eterna está provista en Jesucristo, pero el hombre y la mujer debemos RECONOCER que nacemos y vivimos con una herida en el talón, como Pablo que confesó ser el "primero de los pecadores", si deseamos ser RECUPERADOS PARA DIOS, Y PARA LA HUMANIDAD.
Dios va a cumplir el PLANO. Nosotros somos Sus Colaboradores, si queremos serlo.
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