
“EL ESTÁ A LA PUERTA Y LLAMA…” Génesis 4:7
No. No se trata de Jesús, el amoroso Pastor que guía, el Novio que espera, el Esposo que protege. El título de este escrito de bienvenida a este grupo o comunidad, se refiere a otro que está a la puerta, llamando constantemente, el pecado.
En el caso de los impíos, probablemente pueda afirmarse que aunque él está a la puerta, no llama sino que espera una pequeña brecha para poder meterse y tratar de dominar desde adentro, pero en el caso de un regenerado, ya no se enseñorea más de él, y sólo entra y domina, si el creyente y salvo lo permite.
Voy a enfocar singularmente el pecado sexual, cualquiera sea su forma. Para ello, no me quedan recursos tan específicos y vivenciales, como el de pecar como escritor malo que sólo sabe escribir en primera persona.
Si le servirá al lector, permítame dar un testimonio personal: siendo un púber, los chicos de la iglesia se tentaban entre sí con el pecado sexual, y yo simplemente no permitía que las tentaciones me vencieran. Leía mucho la Biblia, y mi conversación con ellos era sobre lo que leía, en la calle, el Mercado, y en la escuela, donde el hablar con conocimiento de la verdad me entusiasmaba. También para esto, claro está, contribuyó en mucho la Escuela Dominical y la educación en mi hogar cristiano.
La gran ventaja que tiene quien es asiduo estudioso de la Biblia, es que la Biblia no es machista ni feminista, por lo que siempre pone en alto la Creación de Dios, por encima del género. Así como hay en ella hombres valientes, también los hay mujeres. Ella registra el pecado de los hombres, y también el de las mujeres. La pureza de una mujer y también la de los hombres. Levanta a María virgen para ser madre de Jesús, y a Job hombre a pesar de su mujer haberse vuelto “diábolos adiutrix” que significa “ayudadora idónea del Diablo”. Las mujeres humanas fueron codiciadas por los ángeles, y un hombre busca a una mujer pitonisa para ayudarle, porque se sentía inseguro, así como el pueblo ignorante arrostraba contra Jesús hombre asegurándole que “Bendito” era su madre y no él.
Como leía sin parar la Palabra de Dios, comenzaron a llamarme “maricón” porque ya era joven y no tenía novia ni andaba con la gente perversa, ni en juegos, ni en placeres mundanos, y tampoco tenía amigas. En el matrimonio, sospecharon que no era fiel y tampoco adecuadamente varonil, porque mi mayor obsesión era estar con mi esposa y no con amigos.
Meditar. Hablar. Refrenar la lengua. He aquí el orden para no pecar con el cuerpo. Pero el pecado no está en el cuerpo sino en la mente; de ahí que el proceso de refrenarlo debe ser iniciado en la mente. St. 3:2. En el mismo libro bíblico, capítulo 1 versículos 13 al 15 encontramos otra vez el proceso mencionado; primero, la mente elabora junto con el deseo desordenado, y cuando da a luz lo elaborado, se convierte en pecado que el cuerpo lo consume, atrayendo para sí la muerte.
Nuestra psique o alma (mente-voluntad-emociones) está al servicio del cuerpo de pecado, y todo lo que el cuerpo ve, huele, escucha, palpa o gusta, es informado a la psique. Esta recibe la información y trabaja con ella elaborando productos de consumo para el cuerpo pecaminoso. El alma se nutre de la información y los datos del exterior, o sea, del ambiente, y también de su propia usina corrompida. En todo caso, si la influencia externa vendrá en avalancha, en nuestra psique está el Libre Albedrío que la podría controlar. Sin embargo, el Libre Albedrío no es suficiente para reprimir la influencia externa e impedirla formar, alterar o manejar la usina del alma, si ésta no tiene la ayuda del espíritu.
Cualquier “control mental” y de la conducta humana que quisiéramos hacer por medio del alma, será tarea infructuosa, porque el alma del hombre está caída y corrompida, y la del creyente, en proceso de cambio y no puede lo deforme servir de patrón para reformar o mejorar nada.
La única posibilidad que tenemos los humanos de llegar a vivir en pureza sexual e integral, es por medio de la disciplina de la mente gobernada por nuestro espíritu. Un espíritu regenerado es capaz de controlar la mente. Si usamos nuestro poder mental latente para cualquier cosa, ya sea cambio de filosofía o de comportamiento, transformación social, creación de bienes de consumo, milagros, etc., simplemente es como lo que reza el dicho popular: “el ahorcado se asusta del ahogado”. Es la mente que necesita ser rescatada por medio de un poder superior a ella, el poder que hay en un espíritu regenerado donde vive el Espíritu de Dios Rm. 8: 1-10.
Mi padre nos había enseñado con consejos y el ejemplo a respetar a las mujeres, y a ser responsables como hombres. Cuando alguna mujer me tentaba, me indignaba de tal forma que buscaba alejarme de ella inmediatamente.
Cierta vez una enfermera me buscaba por todos los medios posibles para noviar conmigo. Repudiaba su búsqueda por el sólo hecho de ser una inconversa. Oré mucho para que el Señor la alejara de mí, y entonces soñé que me hacían hechicería para rendirme a ella. A los pocos días, efectivamente, quedamos informado fehacientemente que esa familia era espiritista. En muchas otras ocasiones el mismo Señor me guiaba y guardaba, no por ser un privilegiado, ni que haya sido un iluminado, sino por el amor hacia él derramado por él en mi corazón.
Un joven discurría sobre el asunto, asegurando que las mujeres pueden “aguantar” pero no así los hombres. Yo testifiqué a todo el grupo, aunque me quedara en ridículo, que Dios nos creó iguales, y complementarios, por tanto, las necesidades eran afines y la continencia posible a unos y a otros igualmente.
Al casarme virgen con 22 años de edad con una mujer cristiana, en múltiples reuniones de mujeres ella testificaba de mi ternura, cuidado y delicadeza en el trato matrimonial, y las hermanas admiraban tal conducta, comentando que sus maridos eran “unos caballos”. Con el tiempo, sin embargo, al cargar ella heridas y ataduras de alma de su pasado de soltería, que nunca admitió por haberse formado en una teología tradicional donde no se cree en la necesidad de sanidad del alma, y habiéndosele acabado los argumentos de dominación, ya que su carácter era de una herencia resultante de las guerras en la Rusia comunista, apeló al chantaje sexual. Soporté esa situación 26 años de los 34 en que vivimos unidos en matrimonio hasta la muerte, siendo que, los últimos 4 años antes de enfermarse más 2 años en que yacía enferma fueron de absoluta abstinencia. Toda vez que sentía necesidad biológica, oraba al Señor, invocando Su nombre sin haber caído jamás. En el ser humano antes de caer, el sexo era estrictamente biológico. Luego de su caída, el sexo se volvió psicológico.
Entendiendo esto, controlaba mi psique para no aumentar las informaciones del exterior que pudieran tentarla y enajenarla de Dios, poniendo mi mente en el espíritu para que el Espíritu la manejara, así, no me era necesario siquiera masturbarme, y aunque orgánicamente nunca quedé “atrofiado”, ni psicológicamente traumatizado, la paz de Cristo me llenó, gobernó y me hizo feliz de igual manera.
Luego que ella ya partiera con el Señor, permanecí puro hasta hoy, casto y consagrado en la vida pública y en la integridad de vida interior privada.
A mí, la Biblia me dice que el hombre carnal pone la mente en la carne, pero el espiritual, en el Espíritu, y que los sensuales son quienes promueven divisiones: divisiones de matrimonios, del Cuerpo Místico de Cristo, divisiones por los pecados contaminantes como son el adulterio y la fornicación, y se dividen a sí mismos al juntarse carnalmente con otros cuerpos, siendo miembros del Cuerpo de Cristo.
Siempre entendí que el matrimonio no es santo solamente para sus integrantes, como también para quienes no pertenecen a él legal y divinamente. Por esta razón siempre defendí que el pecado del soltero o viudo (fornicación) es tan pecado y tan grave como el del casado (adulterio). La filosofía machista del mundo, y sin temor de Dios, se ha metido en la iglesia para tolerar el pecado de liviandad sexual, promiscuidad, sexo sin ser casados y convivir como matrimonio, así como lentamente se va desjerarquizando el matrimonio. lo peor aún, es que la gran mayoría de personas en la iglesia que ya antes vivieron en el pecado sexual, costará que dejen de pensar y reflexionar como los del mundo, y esa mentalidad llega a formar falsas doctrinas, rivalidades y sospechas innecesarias y hasta equivocadas e injustas de los demás.
Al preguntársele a un pastor brasileño si después de la Ley de Divorcio hubieron casos en la iglesia, me respondió que felizmente no había noticias de que se haya aprovechado la Ley para el libertinaje. Al ingresar al sitio cristiano www.amoremcristo.com, quedé sorprendido que de 40 contactos con hermanas del Brasil, 36 de ellas eran divorciadas. Aquí no se trata del tema del divorcio, que si el adulterio tiene un agravante que no posee la fornicación, es que automáticamente rompe el vínculo matrimonial, que sólo el perdón divino en uno y el Libre Albedrío pueden hacer que Dios lo concierte como al principio, al matrimonio siniestrado.
Lo que sí transcurre de este somero análisis, es que probablemente habría que educar a los jóvenes y a las parejas para la vida sexual, desde los principios bíblicos.
Suelo decir que me amo tanto, como para no permitirme usar por ninguna mujer que no sea la mía. Descontando razonablemente, que toda y cualquier liviandad sexual sin estar casados, daña psicológica y espiritualmente de por vida a la persona, si no hay una profunda, sincera y constante sanidad de alma. Siendo que la mayoría de los humanos vive herido y traumatizado, atado y esclavizado, me privo de cualquier sexualidad fuera del matrimonio, o individualista, para ser uno de esos hombres que el Señor busca que se pongan en la brecha para rescatar al hombre y a la sociedad del auto-engaño.
Dios nunca nos sugeriría vencer el pecado, si no lo fuera posible. El hombre carnal es aquél que uno de sus órganos le domina así como al borracho y al goloso el estómago. Uno psicológico o mentalista puede ser perturbado o sicópata o moral; sólo uno espiritual no es gobernado ni por la carne, tampoco por su mente caída, y menos por la sociedad. La mente caída no se cansa de saber y querer saber, y es chismosa, pues, siempre busca a alguien a quien dañar con la información recibida, por eso, si uno quiere dominar al órgano sexual, hay que controlar la entrada de informaciones a la mente. La Tecnología avanza y con ella, el consumismo, y a mayor consumo, nuevos “Derechos Humanos” que enajenan al hombre del Derecho a la Libertad con el que fue creado por Dios.
Soy Libre. Por eso no me masturbo, no fornico, no adultero, ni hago sexo “virtual” o imaginario, Ser puro es posible, con Jesús.
TITO BERRY
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